HERIDAS CON INFECCIÓN LEVE

Sólo si la infección es pequeña, puede utilizar estos recursos; si empeora y toma mal aspecto, acude al médico.
Limpia la herida. Con un pequeño algodón o una gasita empapada en agua caliente, retira con cuidado el pus acumulado. En realidad, puedes hacerlo hasta provocar un pequeño sangrado, así se drena la herida.
Própolis. Aplica el contenido de una ampolla o unas gotas de su extracto glicólico sobre la zona y deja que actúe durante unos minutos.
Compresas calientes con dos gotas calientes de lavanda y dos de aceite de árbol del té. Contribuye a la desinfección y alivia el dolor. Cámbiala con regularidad para mantenerla caliente.
Cataplasma de escrofularia. Esta planta es una excelente purificadora, ideal para tratar infecciones pequeñas antes de que empeoren.
Tintura de equinácea. Aplica dos gotas directamente sobre la zona para reforzar sus defensas.
Limón. Úsalo como desinfectante: escuece pero funciona.

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