Ortiga

La ortiga
Parece incongruente en un capítulo dedicado a la alimentación, pero el hierro que contiene y la propiedad que contiene de disolver el ácido úrico, le permitirá ofrecerla, cocida como las espinacas o cruda, a los amigos que sufren de reuma. También se hace con ella una deliciosa sopa, cociéndola con patatas y espolvoreando la sopa así obtenida con perifollo bien picado.
Permítame un consejo: no diga nada a sus convidados cuando les sirva sopas de rama de remolacha, de ortiga, de hojas de nabo, etc. reciba primero los elogios y solamente después revele el secreto, que consiste en utilizar al máximo las cualidades de estas hierbas y estas hojas que poseen tantos principios nutritivos como la parte llamada noble de estas plantas, de la que, normalmente, echamos a la basura aquello que constituirá un plato original, aromático… y gratuito.
La ortiga blanca que se parece, antes de la aparición de sus flores blancas dispuestas en las axilas de las hojas, a su prima urticante, presenta la incomparable ventaja de no picar. No serán pues, necesarios, guantes para cogerlas – antes de la aparición de las flores la planta es más tierna – y para cocinarla, como las espinacas, eliminando los tallos.

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