PIES CANSADOS

Levantarlos. Ponlos en alto y mueve los dedos para restablecer la circulación.
Remojarlos con sal… Un revitalizador probado y comprobado es remojar los pies en un recipiente de agua caliente con una o dos cucharadas de sal.
… o con plantas. Se puede remojar también en un baño de agua tibia con seis gotas de aceite esencial de eucalipto y seis gotas de aceite de romero. Una infusión fuerte de manzanilla o menta (cuatro bolsitas en dos tazas de agua hirviendo) añadida a cuatro litros de agua caliente también puede servir.
Calor y frío. Pon los pies bajo chorros alternos de agua caliente y fría durante algunos minutos, teniendo en cuenta que debes terminar con agua fría. Vigila que las temperaturas de los chorros de agua no sean extremas.
Sólo frío. Envuelve unos cuantos cubitos de hielo en una toallita húmeda y frótala sobre los pies y los tobillos durante unos cuantos minutos. El hielo aliviará cualquier inflamación y también actúa como ligero analgésico.
Masaje. Nada mejor que masajear toda la planta del pié con una pelota de tenis o una bolita de madera. Estos movimientos pueden producir, además, un efecto reflexoterápico sobre el resto del organismo que aliviará el cansancio de todo el cuerpo.

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