Tomate

El tomate
Es muy rico en vitaminas A, B, C y K, pero a penas contiene 22 calorías por cada 100 g. Un buen tomate, con su piel bien tensa, en perfecta madurez y constituyendo una asombrosa fuente de vitaminas, sólo se encuentra en el mercado o en la huerta, en la época de la maduración normal.
No utilice aquellos tomates cuya madurez ha sido forzada en estufas, si no es para dar una nota de color a sus entremeses crudos en pleno invierno, pues tiene poco sabor y aún menos elementos con interés para el organismo.
Los dietéticos y los hipertensos pueden consumir sin peligro el tomate, ya que casi no contiene sal; por el contrario, aquellas personas que tengan tendencia al reumatismo, deben tener cuidado de no abusar de él.
Innecesario será añadir que si queremos beneficiarnos de todas las propiedades del tomate, debemos consumirlo crudo y maduro. Lo ideal sería que un día por semana nos alimentáramos exclusivamente con zumo de tomate, sin tomar ningún otro alimento. Es conveniente recordar que el tomate, al haber pasado por un estado verde, antes de alcanzar el grado de madurez deseado, atravesó una fase calorífica; es, pues, un acumulador de energía solar que libera el organismo, al primer contacto con las papilas gustativas. Pero, atención: consuman los tomates bien maduros; mientras aún son ácidos, contienen, en efecto, solanina (un tóxico) que provoca perturbaciones a veces graves.

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